Qué mejor que un plato cálido, abrigador, con sabores de casa, de antaño, de lucha contra el invierno.
Humeando, llenando la habitación con su aroma, con su presencia.
Tres gotas de limón, una cucharadita de ají, o incluso un poco de parmesano.
No importa cómo.
Lo único que no podemos dejar de hacer, es dejar de probarlo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario