En la vida, uno no necesita cosas caras, bebidas exuberantes ni comidas refinadas para pasarla bien.
Con el tiempo me he dado cuenta que con buena compañía, buen humor y buen amor, una noche cualquiera y simple, se convierte en una noche simplemente genial.
Salchipapa. Cebollas salteadas. Tomate. Huevos revueltos. Una chanchada para algunos. Para mí, es complicidad al momento de romper la dieta, complementación al cocinar, miradas al comer, risas constantes.
Una gran noche no es exclusiva de los mejores hoteles, bares o restaurantes. Una gran noche es exclusiva de las personas que la viven.
Una gran noche es tuya y mía.
Una gran noche es de la salchipapa, la cebolla, el tomate y los huevos.