Muchas veces, la gente se impresiona por lo sofisticado y moderno, cuando lo clásico y simple, bien elaborado, puede causar sensaciones impresionantes.
Un Pepper tuna con pastel de papas, o un Salmón con espárragos, prosciutto y limoneta de eneldo; platos sencillos, sin grandes técnicas, pero cuidando detalles y sabores.
No siempre lo simple es malo.
No siempre lo simple es feo.
Algo simple, algo asombroso.
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