Nunca me gustaron mucho los eventos, en especial cuando son bocaditos, siempre he preferido los servicios en un restaurante, pero después de dos semanas de reparadoras vacaciones, he llegado a preparar 6 eventos en una semana.
La falta de ritmo producto de las vacaciones me pasaron factura, y el cansancio se siente.
Días enteros de mise en place, servicios fugaces y fuertes, el interminable armado de bocaditos, el traslado de la comida, el armado de cocinas itinerantes, entre otras tantas cosas.
¿Cerca de 20 horas de producción para una hora de servicio y 2 horas más de limpieza? No parece un buen trato, pero al final y después de todo, al ver las fuentes regresando vacías, y escuchando a los mozos diciendo "todo muy bueno", me quedo tranquilo.
Seguiré prefiriendo los servicios de restaurante, pero sea ahí, o en un evento, mientras los comensales queden contentos, no importa el cansancio, las pocas horas de sueño ni el esfuerzo.
Sólo importan ellos. He ahí mi recompensa.