Muchas veces, confundimos lo gourmet con lo pequeño, minimalista y ultra elaborado.
El gran Quino, en su libro "A la buena mesa", lleno de ilustraciones "típicas" y un tanto cínicas del mundo dr los restaurantes, muestra de manera estupenda esta imagen, llena, para mi gusto, de un mensaje universal, diciéndonos a los cocineros de todo el mundo "¡Paren!! ¡Sirvan más!!".
Y si bien es cierto, que mientras más pequeña la porción, más sencilla se hace la tarea de decoración y es más fácil generar asombro en el comensal, es cierto también que si la comida es buena, al margen de su aspecto, vamos a querer más y más.
¿Qué de malo tiene servir más? ¿No es acaso nuestra labor hacer felices a los comensales, llevar imágenes y recuerdos a sus mentes con un bocado?
¡Pues entonces que sean más imágenes, más recuerdos y más bocados!
Por suerte muchos ya dejaron esa práctica minimalista hace tiempo.
No me malinterpreten, soy fanático de los menú degustación, pero también lo soy de la comida, de la generosidad, del amor puesto en cada plato.
Vamos, no la tenemos tan fácil, nos toca mejorar presentaciones en porciones adecuadas (por no decir grandes), sin perder el arte o la belleza que cada plato "gourmet" lleva consigo.
Es momento de tumbar prejuicios y crear sensaciones más familiares.
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