Lo importante es eso, lo que está en el plato, lo que va a la mesa, por lo que la gente nos visita.
A segundo plano pasa el cocinero, tantas veces endiosado, tantas veces idealizado.
No hay que buacar fama, ni "estar en la foto" para ser.
Lo único que puede ser más importante que la comida, es el amor que le ponemos y la humildad que a veces olvidamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario