jueves, 13 de junio de 2013

Sancochado Limeño

Recuerdo cuando estaba estudiando cocina, y nos tocó hacer Sancochado Limeño.

Horas de horas de cocción, respetando siempre los tiempos de cada insumo, paciencia, cariño.

Al momento de servir, recuerdo que un compañero, por tratar de estilizar el plato, hizo cortes perfectos de las verduras y las acomodó en plato, siempre con muho cuidado. Luego las carnes, lo mismo, cortes perfectos y posiciones precisas en el plato.
Como era de esperarse, el plato se veía medianamente bien, ni si quiera logró el objetivo de que se viera "gourmet" (y es que en la escuela, siempre inculcan en nosotros lo "gourmet").
Lo peor de todo, ¡es que estaba frío! ¿Se imaginan un plato típico de invierno, con caldo y carnes humeantes, frío?

Tiempo después, terminé de entenderlo. NO TODO TIENE QUE SER "GOURMET".

Hay que tener cuidado en la presentación, claro, pero sin dejar de lado lo que realmente importa.
De nada sirve que hayamos preparado la mejor sopa del mundo si la servimos fría (a menos que hagamos gazpacho, claro).

Últimamente, veo y disfruto el hacer y servir este gran plato, el gran Sancochado, una vez por semana, y cada día que lo hago, me convenzo aún más, queuhas veces, lo simple es mejor.

No por presentación, ni por técnica (recordando una charla de Rafael Piqueras hace unos años en Mistura), podemos tratar mal un insumo o un plato, sería como faltarle el respeto.

Por eso, cada día que sirvo Sancochado, humeante y generoso, reafirmo mis creencias y mi pasión por la comida, tradicional, moderna, de carretilla o de un cinco tenedores.
Cada plato con identidad propia, con historia, con vida.

Cada uno de ellos, perfecto en sí mismos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario